Nota del traductor: Este artículo
tiene aproximadamente dos años de antigüedad,
pero las conclusiones del informe están aún
vigentes, y siempre es conveniente estar informados
al respecto.
El U.S. Army Parachute Team (Golden Knights), juntamente
con la P.I.A., realizaron una serie de saltos de prueba,
en el inicio de 1992, para estudiar las características
de vuelo de dos velámenes rectangulares (principal
y reserva) abiertos simultáneamente por el mismo
paracaidista. El principal objetivo de este estudio
fue el de evaluar el uso por parte de alumnos, de velámenes
rectangulares como principal y reserva. El interés
del ejército americano se debía, también,
al hecho de que algunas de sus tropas usan equipos
con dos velámenes rectangulares. Los planes
del ejército eran de realizar 50 saltos, aunque
consiguieron hacer solamente 10 de ellos. Los velámenes
usados fueron Mantas (288 ft2) y Raven IV (282 ft2).
Durante las pruebas la reserva siempre fue abierta
manualmente, una vez que el principal estaba completamente
inflado y volando normalmente. Otros 21 saltos fueron
realizados por Scott Smith, entre el final de 1992
y el inicio de 1993, usando Crickets (147 ft2), Fury
(220 ft2) y Sharpshooter (244 ft2). Estos saltos fueron
efectuados siguiendo la misma línea que los
realizados por el ejército, y se llegó,
básicamente, a las mismas conclusiones y resultados.
El Comité Técnico de P.I.A., sin embargo,
consideró a ambos estudios como inconclusos,
a pesar de ser animadores. La Presidenta del Comité,
Sandy Reid, dijo que “para realizarse un estudio completo
sería necesario que otras combinaciones de velámenes
fuesen usadas, como: principal grande/reserva pequeño,
reserva grande/principal pequeño y principal
pequeño/reserva pequeño. Adicionalmente,
debemos también considerar otros factores como
longitud de las líneas, tela de cero porosidad
y carga alar.” La Performance Designs propuso al Comité Técnico,
en 1994, una serie de saltos de test para responder
a estas dudas. A pesar de saber que sería imposible
testar todas las situaciones y combinaciones de velámenes
concebibles, se hizo un buen esfuerzo para conseguir
una combinación razonable de las diferentes
posibilidades.
Las conclusiones obtenidas por el ejército
y Scott Smith continúan siendo válidas.
Nuestras pruebas nos permitieron verificar una buena
parte de sus conclusiones y ofrecer una serie de nueva
información sobre este asunto. A continuación
se presentan los reportes de esos saltos de test:
Equipamientos usados en las pruebas
Se empleó mucho estudio y planeamiento en la
confección de los equipos que serían
usados en los tests. Cada salto sería realizado
utilizándose equipos con 3 ó 4 paracaídas.
Se usaron siempre contenedores apropiados, además
de tamaño de bandas y sistemas de apertura normales
para conseguir resultados lo más precisos posibles.
Observación: Durante los 12 saltos en que el
principal fue desconectado intencionalmente, partiéndose
de una configuración tipo biplano, las reservas
fueron abiertas usándose un sistema de hand-deploy
de principal modificado para free-bag, a fin de evitar
la pérdida de pilotines a resorte y free-bags,
que son mucho más caros. Lo que estaba siendo
evaluado era la desconexión, y no el comando
de apertura.
En todos los saltos de prueba con aperturas simultáneas/
casi simultáneas, principal y reserva estaban
equipados con bandas que permitían la desconexión
de ambos. Se utilizaron siempre, en estos casos, reservas
ventrales que son pasibles de ser liberadas. Para los
casos de apertura simultánea/ casi simultánea,
fue construido un equipo especial que podía
contener hasta cuatro velámenes. Dos de ellos
serían abiertos a partir de sus posiciones normales
y podrían ser desconectados separadamente o
al mismo tiempo. El tercer velamen también podría
ser desconectado, en caso de que fuera necesario. Solamente
el cuarto tenía tirantes que no permitían
la desconexión. Se puso gran cuidado en el montaje
de estos equipamientos, a fin de permitir que la secuencia
de aperturas y desconexiones fuese lo más cercana
posible a la normal.
Resultados comunes a todos los tests
La configuración más normal para
aperturas simultáneas o casi simultáneas
fue el biplano , con el velamen principal
al frente y el de reserva atrás. “Biplano” es
cuando dos velámenes vuelan en la misma dirección,
uno atrás de otro. Excluyéndose casos
extremos, el borde de ataque del velamen de atrás
se apoya contra las líneas direccionales, abajo
del borde de fuga del velamen de adelante, que es más
alto.
La segunda configuración más
común fue el side-by-side ,
con las bandas del principal atrás de las
de la reserva. “Side-by-side” se da cuando ambos
velámenes vuelan en la misma dirección,
lado a lado. Las celdas de los extremos opuestos
se tocan, o, en los casos de velámenes de
diferente tamaño, la celda del extremo del
velamen menor se apoya sobre los grupos de líneas
externos del velamen mayor.
Otra configuración bastante normal fue
la de un velamen completamente inflado (principal o
reserva) y el pilotín, o el pilotín y
la bolsa, o el velamen desinflado, colgando detrás
del paracaidista. Cuando no se hacía nada, algunas
veces el conjunto permanecía así mismo,
o terminaba resultando en alguna de las otras configuraciones.
La configuración menos frecuente fue
el downplane . “Downplane” es cuando
cada uno de los dos velámenes intenta apartarse
del otro y acaban volando en dirección al suelo.
Poco frecuente , también,
fue el enredamiento de los velámenes.
Observación : algunas personas creen
que la reserva debe ser menor que el principal. Puede
ser que esa combinación sea segura, no obstante
no es perfecta. Por ejemplo: un PD 143R tiene las líneas
más cortas que un Stiletto 135. Esta combinación
voló bien en biplano con el principal al frente.
Los velámenes de 7 celdas suelen tener las líneas
más cortas que los de 9 celdas de tamaño
similar.
Conclusión : Todo cuidado es poco
al escoger el equipamiento propio. Escoja una reserva
de tamaño similar al principal.
El Biplano
Estudiando los resultados de los tests de aperturas
simultáneas/ casi simultáneas y algunos
reportes de accidentes reales, llegamos a la conclusión
de que el biplano, con el principal mayor adelante,
es la posibilidad más común de ocurrir
en estos casos. Este biplano “personal” parece ser
bastante estable y fácil de controlar. Varias
combinaciones de velámenes fueron probadas,
siendo algunas bastante extremas. Velámenes
con diferencia de 100 ft2 o más pueden causar
resultados fuera del padrón. Este tipo de
combinación es desaconsejado.
La forma preferida de volar el
biplano “personal” es
dejar los frenos puestos en el velamen de atrás
y utilizar los comandos del de adelante, realizando
maniobras suaves. En algunos casos la combinación
resultaba más estable si los frenos de ambos
velámenes se soltaban, pero la mayoría
se mostraba más sólida con los frenos
del velamen trasero hechos.
No parece ser una buena idea intentar
dislocar los velámenes hacia un side-by-side a fin
de liberar el principal, cuando el biplano es estable.
Cuando se intentó esta maniobra, casi siempre
los velámenes tendían a volver al biplano,
teniendo que ser impedidos por el uso constante de
los comandos. Sería peligroso desconectar
el principal si en ese momento éste estuviese
intentando volver a la configuración de biplano,
lo que sería su tendencia normal. Además
de eso, ocasionalmente, al tratar de mover un velamen
hacia side-by-side, los velámenes se “extrañan”,
pudiendo tomar actitudes imprevistas. No tiene sentido
alguno, entonces, conseguir una configuración
dócil, maniobrable y fácilmente aterrizable
como el biplano e intentar modificarla.
Aterrizar el biplano resultó fácil
con velámenes grandes, pequeños y con
alta o baja carga alar. El método más
usado fue hacer el flare con el velamen delantero,
a pesar de que hacer el flare con uno o con los dos
velámenes no causa mucho efecto en el aterrizaje,
pues el velamen no planeará ni disminuirá mucho
su razón de descenso, ya que ésta ya
es bastante pequeña incluso en vuelo total.
Creemos que el mejor método es no realizar
flare alguno. Llegamos a esa conclusión debido
a la propensión de los alumnos a hacer el
flare alto, y al poco efecto que éste tiene
cuando es hecho a la altura correcta.
Conclusión: Si ocurre un biplano y el paracaidista
tiene control direccional del mismo, se deben dejar
los frenos puestos en el velamen de atrás
y usar suavemente los comandos del de adelante. No
hay que hacer flare para el aterrizaje y hay que
prepararse para una buena rodada.
El Side-by-side
El side-by-side “personal” fue el resultado más
común cuando el mayor de los velámenes
abría atrás del menor. Esto puede suceder
cuando tenemos velámenes "descombinados",
con el de reserva mayor (más alto) que el principal,
abriendo en segundo lugar, o cuando el principal, mayor,
se abre después de la reserva. El resultado
fue siempre el mismo durante las pruebas, excepto en
algunos casos en que tuvimos downplanes, que serán
discutidos más adelante. Usaremos, como referencia,
los adjetivos “alto” y “bajo”, refiriéndonos
a los velámenes. Será llamado alto el
que tenga mayor distancia entre el punto de conexión
con el arnés y el punto de fijación de
la brida. La longitud de las líneas no es un
indicador exacto de cuál velamen es más
alto, pues las diferencias entre fabricantes, tamaños
de los equipos o de los arneses y longitud de las bandas,
pueden influir bastante. Velámenes distintos
podrán tener distintas alturas en el borde de
ataque. En la realidad, no parece haber todavía
un método patrón disponible para determinar
la altura del velamen inflado en vuelo.
Lo que sí parece cierto es que si el tope del
borde de ataque del velamen trasero está debajo
del borde de fuga del delantero, el resultado será un biplano .
Por el contrario, si el borde de ataque del velamen
de atrás está a la misma altura o por
encima del borde de fuga del de adelante, el resultado
probable será el side-by-side .
En la mayoría de los casos, los side-by-side
así formados fueron fáciles de navegar,
debiéndose hacer las maniobras suavemente, usando
los comandos del velamen dominante (normalmente el
de mayor tamaño). No es recomendable valerse
de los cuatro comandos para volar velámenes
en esta configuración. En uno de los saltos,
en cuanto se intentaba el flare simultáneo de
ambas velas, éstas viraron una frente a la otra,
en una situación nada deseable. En caso en que
se intentara el flare empleando los comandos de afuera
de cada velamen, el resultado más probable será un
downplane, lo que tampoco es deseable. Debemos enfatizar
que se debe pilotear solamente el velamen que esté al
frente o el velamen dominante (mayor), siempre que
haya dos velámenes abiertos simultáneamente.
El side-by-side se mostró menos estable que
el biplano en los casos en que había grandes
diferencias entre las velas involucradas. Algunas veces
el velamen mayor intenta “sobrepasar” al menor, resultando
en un biplano parcial, con las líneas torcidas
y el velamen menor atrás. Esta combinación
es poco estable y requiere una navegación muy
cuidadosa, sin el uso de ninguna maniobra brusca.
Cuando no existe ningún problema en el equipo
y los velámenes no están enredados, en
los casos de side-by-side que no quieran retornar al
biplano, la mejor solución parece ser desconectar
el principal. Notar que en los saltos de test no fue
usado ningún sistema de línea estática
para el accionamiento de la reserva (“stevens”). En
situaciones como la descrita arriba se debe tener extremo
cuidado cuando se desprende usando algún tipo
de stevens, debido a la variedad de estilos y configuraciones
de este equipamiento.
Los paracaidistas que participaron de esta prueba
no se sintieron cómodos aterrizando los side-by-side
cuando éstos tenían carga alar elevada,
especialmente si un velamen elíptico estaba
implicado. Así como el biplano personal, el
side-by-side mostró ser dócil y de fácil
control. Sin embargo, durante las pruebas, siempre
que se intentaron maniobras más violentas, los
velámenes actuaron de forma imprevisible, y
por lo tanto el uso de manejos bruscos o erráticos
causará efectos indeseables.
Conclusión: En caso de que ocurra
un side-by-side, y el paracaidista tenga control direccional,
se debe volar usando movimientos y maniobras suaves,
utilizando los comandos del velamen dominante (mayor).
Si los velámenes no parecen controlables, y
no están entrelazados, desactivar cualquier
tipo de stevens –si la altura lo permite– y desconectar
el principal.
El downplane
El downplane personal fue una ocurrencia rara, empero
válida y posible. La presencia de twists fue
una constante, debido a giros de la bolsa durante la
apertura, siempre que el principal fue el segundo velamen
a ser abierto. Tuvimos un único caso en que
la bolsa de la reserva giró, cuando las líneas
se soltaban de las banditas elásticas de la
bolsa, resultando en un twist de una o media vuelta,
que se deshizo solo cuando el velamen se infló.
En la mayoría de los casos que resultaron en
downplane en la apertura, éste se volvió side-by-side
naturalmente, sin la participación del paracaidista.
En los casos en que el downplane no se recuperó por
sí mismo y el paracaidista pensó que
la situación no permitía esta recuperación,
quedó la duda de si el uso de los comandos de
la reserva la forzaría. Todo indica que, si
lo hiciese, uno de los velámenes tendría
un twist, produciendo una configuración no muy
segura para aterrizar.
La causa más probable para el downplane sería
el disparo del dispositivo de apertura automática
(AAD). Si el AAD se disparó, probablemente el
paracaidista estuviera ya bajo. Si está bajo,
no habrá mucho tiempo para quedarse intentando
resolver el problema, gastando un tiempo que sería
mejor empleado desprendiendo y buscando un buen lugar
para aterrizar. Cuando estamos con dos velámenes
rectangulares abiertos al mismo tiempo, debemos evaluar
la situación con rapidez y actuar inmediatamente.
Un downplane desciende velozmente y lo mejor a hacer
es desactivar cualquier tipo de stevens que pueda estar
siendo usado y desconectar el principal.
Conclusión: Ante un caso de downplane, desactivar
el stevens, si la altura lo permite, y liberar el principal.
Velamen “a remolque”
En algunos casos el paracaidista se encontró con
un velamen completamente inflado, “remolcando” a un
velamen parcialmente inflado. Se consideró fácil
recuperar un pilotín a remolque, inclusive un
pilotín con bolsa y líneas ya tensadas,
aunque se debe tener cuidado haciendo esto, ya que
si este velamen alcanza la corriente de aire, puede
inflarse total o parcialmente con bastante rapidez
y huir de todo control. No recomendamos que
se intente recuperar un velamen total o parcialmente
inflado. Se debe tener mucho cuidado cuando
se carga una bolsa con el velamen aún adentro,
pues existe la posibilidad de que la bolsa se escape
y el velamen se infle. Esto aconteció en un
salto, cuando el paracaidista hacía su giro
para entrar en la final de aterrizaje. El resultado
fue un downplane a baja altura que causó heridas
al paracaidista.
Si se pretende recuperar y cargar con uno un velamen
hasta el suelo, sería buena idea desconectarlo
antes. El simple hecho de tirar de él para intentar
la recuperación puede ayudar a la apertura del
mismo, causando resultados indeseables.
Conclusión: Si el principal está abierto
y la reserva en algún estado intermedio de la
apertura, sería bueno ayudarlo a inflarse, sacudiendo
sus bandas. Prepararse, entonces, a tomar las medidas
apropiadas para la configuración que resulte.
Si la reserva está abierta y el principal en
algún estado intermedio de la apertura, sería
mejor desconectar cualquier tipo de stevens y desprender
el principal.
Principal y reserva entrelazados
Tuvimos una apertura simultánea que resultó en
el entrelazamiento, con giro fuerte, de los velámenes.
La reserva trató de inflarse entre las líneas
del principal que se estaba abriendo, trabando su slider
e impidiendo que el principal se inflara completamente.
El paracaidista intentó deshacerse de él
tirando de las bandas, mas debido al hecho de estar
girando violentamente, decidió liberar ambos
velámenes luego de la sexta o séptima
vuelta. Creemos, tras haber evaluado la situación,
que si el paracaidista hubiera desconectado solamente
el principal, existiría una chance de que la
situación se resolviera. Hasta el momento, esto
es pura especulación.
Conclusión: En caso de entrelazamiento de velámenes,
hay que hacer todo lo posible para separarlos, tirando
de las bandas y/o los comandos. Se debe ser prudente
al desprender el principal inmediatamente, ya que eso
puede acentuar el problema.
Conclusiones finales de este estudio
Conclusión: La mejor manera de lidiar
con dos velámenes rectangulares abiertos simultáneamente
es evitando que la situación
ocurra. Hacer uso del altímetro sonoro y mantenerse
atento a la altura. Seguir las reglas y abrir a las
alturas recomendadas. Garantizar que el AAD sea bien
manipulado y mantenido. Usar un equipo en buenas condiciones
y hacer los chequeos del mismo regularmente.
Conclusión: Ser muy cuidadosos escogiendo
el equipamiento más adecuado para
cada uno. Elegir velámenes principal y reserva
de tamaños similares.
Conclusión: Si ocurre un biplano y
se tiene control direccional del mismo, dejar los frenos
puestos en el velamen de atrás y usar suavemente
los comandos del de adelante. No hacer flare en el
aterrizaje y prepararse para una buena rodada.
Conclusión: En caso de side-by-side con
control direccional, volar usando movimientos y maniobras
suaves, utilizando los comandos del velamen dominante
(mayor). Si los velámenes no parecen controlables,
y no están entrelazados, desactivar cualquier
tipo de stevens, si la altura lo permite, y desconectar
el principal.
Conclusión: Cuando sucede un downplane ,
desactivar el stevens, si la altura lo permite, y liberar
el principal.
Conclusión: Si el principal está abierto
y la reserva en algún estado intermedio de la
apertura –es decir, a remolque – tratar
de ayudarlo a inflarse sacudiendo sus bandas, y luego
prepararse a tomar las medidas apropiadas para la configuración
que resulte. Si la reserva está abierta y el
principal en algún estado intermedio de la apertura,
desconectar cualquier tipo de stevens y desprender
el principal.
Conclusión: Cuando los velámenes
se encuentran enredados , hacer todo
lo posible para separarlos, tirando de las bandas y/o
los comandos. Ser prudentes al desprender el principal
inmediatamente, ya que eso puede acentuar el problema.
Conclusión: El uso de equipamientos
de seguridad adicionales, como AAD's y stevens, puede
forzar el cambio de los procedimientos de emergencia.
Analizar las recomendaciones de desactivación
y estar seguros de si éstas coinciden con las
recomendaciones del fabricante del equipo propio. Practicar
estas nuevas situaciones de emergencia con frecuencia.
Observación final
Fuimos asediados, durante las pruebas, por los operadores
de áreas de salto y por la prensa, ansiosos
por los resultados de estos tests. Nuestra intención
era, realmente, ir suministrando esta información
con el correr de los tests. No tardamos mucho en percibir
que ésta no era una buena idea. Mientras preparábamos
el equipamiento para nuestros tests, volvimos a leer
las informaciones publicadas relacionadas a las pruebas
realizadas por el ejército y notamos un error
que nos preocupó. En el informe del ejército
había una decisión dividida en cuanto
a soltar el stevens y desconectar, o aterrizar el side-by-side.
A todo esto, la publicación informaba que el
ejército afirmaba que “si dos velámenes
forman un side-by-side, desconecte el principal”.
Mismo así, liberamos alguna información
para otra publicación pues creímos que
era seguro hacerlo y la información era importante.
La información que enviamos decía: “Las
pruebas demostraron que desconectar el principal intencionalmente
durante una situación de biplano personal podría
resultar en entrelazamiento del velamen desprendido
con la reserva en 11 de 11 veces, sucediendo, efectivamente,
un enredamiento durante los tests, que resultó en
la desconexión de la reserva.” Y fue publicado
lo siguiente: “En estos 11 saltos se demostró que
existía, al menos, la posibilidad de entrelazamiento
de los velámenes o de un breve entrelazamiento
que se desharía solo.”
Se nos fue dicho, algunas veces, que el público
tenía el derecho de saber lo que estábamos
descubriendo y que esa información podría
salvar una vida. Nosotros estábamos conscientes
de que si esa información fuese suministrada
periódicamente, podría, de hecho, salvar
una vida. Pero estábamos conscientes, también,
de que una información incompleta, distorsionada
o fuera de contexto, podría costar una vida.
Creemos que la decisión de esperar a tener todos
los resultados de las pruebas y tener toda la información
estudiada cuidadosamente antes de lanzarla al público,
fue acertada.
Sobre el autor: Rusty Vest fue miembro del equipo
de trabajo relativo de los Estados Unidos entre 1981
y 1987. Conquistó 5 medallas de oro por participar
en campeonatos nacionales y una en una copa mundial.
Es también piloto tándem, instructor
AFF y rigger.
Texto original de Rusty Vest
Traducción
al castellano por Ripi
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