¿Cuán bien
crees comprender las características de vuelo
de un paracaídas de alta performance?
Jim Slaton termina con algunos mitos…
La aerodinámica básica que todo piloto
debe conocer es la SUSTENTACION.
Los pilotos de velámenes frecuentemente la
relacionan únicamente con el planeo final o “flare”,
ya que cuando este se realiza, la corriente de aire
se deflecta hacia abajo resultando en un movimiento
ascendente del ala.
Es importante entender que el ala por si misma produce
sustentación. La aerodinámica de un ala
esta pensada para que el aire fluya más rápidamente
por encima que por debajo, creando una zona de baja
presión por sobre la misma, que la eleva. Por
ello, la velocidad aérea (aquella con relación
al aire en que se mueve la aeronave) es crucial en
lo referente a performance. Alas grandes con una sección
transversal alar más grande, crean sustentación
a velocidades más reducidas, mientras que alas
más pequeñas vuelan más rápido
y necesitan mantener velocidades aéreas mayores
para producir la sustentación necesaria.
Todos los velámenes rectangulares
requieren una cierta cantidad de velocidad aérea
para generar la sustentación necesaria al volar
y aterrizar. Velámenes grandes con secciones
alares transversales anchas (paracaídas de precisión
o de alumnos) aterrizan eficientemente a velocidades
reducidas. Velámenes pequeños, de alta
performance, son intrísecamente más rápidos
pero requieren mayor velocidad aérea para mantener
sus características de vuelo. Entonces, bajo
un velamen pequeño, con gran carga alar, los
pilotos necesitan generar y mantener una gran cantidad
de velocidad aérea adicional para aterrizarlos
eficientemente. Los velámenes capaces de volar
con alta carga alar no son diseñados para ser
volados lentamente. Pueden ser aterrizados con una
aproximación final larga y completa pero no
será siempre agradable ni seguro.
A pesar de que alas menores como así también
mayor carga alar hacen que los velámenes vuelen
más rápido, tienen estos menor capacidad
de sustentación a velocidades reducidas y son
más sensibles al punto de pérdida.
Entendiendo esta información, te puedes dar
cuenta por qué aquellos paracaidistas que reducen
el tamaño del velamen con rapidez son puestos
en una situación peligrosa. Los paracaidistas
que cambian a velámenes más chicos, más
cargados, de mayor performance, podrían verse
en la necesidad de generar una velocidad aérea
adicional mucho mayor en cada salto, para hacer que
su aterrizaje sea productivo. A esto se suma la realidad
de que en no todas las zonas de aterrizaje – DZs pequeñas,
demostraciones, áreas concurridas, o por aterrizajes
fuera de zona, - será posible disponer de suficiente
espacio. La mayoría de los paracaidistas que
reducen el tamaño de velamen rápidamente,
no están capacitados para realizar las maniobras
de aproximación requeridas para un correcto
aterrizaje.
Los paracaidistas en esta situación tienen
dos opciones lógicas. Si el piloto posee la
experiencia necesaria para volar con seguridad a las
velocidades requeridas, puede ser un buen candidato
para un curso de vuelo de velamen. Allí, con
adecuada instrucción, aprenderá de forma
segura cómo construir velocidad aérea
en sus aproximaciones. Pero si el piloto no tiene la
experiencia necesaria para realizar más que
una aproximación en final completa, o se siente
incómodo ingresando a alta velocidad, solo le
resta cambiar a un velamen más grande.
Contrariamente
al imaginario popular, no se requieren giros ganchos
para aterrizar un velamen de alta performance. Desaconsejo
totalmente giros finales incisivos y enérgicos
a cualquiera que considere este tipo de aterrizajes.
Aproximaciones debidamente curvadas y lentas realizadas
con bandas delanteras, han probado ser no solo más
seguras, sino también los giros más rápidos
y eficientes en vuelos de alta performance.
Un concepto erróneo es que los velámenes
pequeños y más cargados son más
rápidos y por tanto posibilitan un swoop más
largo. Existe un punto en las alas semi-rígidas
donde la performance empieza a caer. Cada velamen es
diferente y por ello tiene su propia carga alar óptima.
Operar en este nivel óptimo le da al piloto
la oportunidad de obtener la mayor performance de su
velamen. Aquel que incremente su carga alar por sobre
el óptimo indicado del velamen, sacrificará eficiencia
en el rango de control a cambio de velocidad. El piloto
de velamen experimentado, que busque mejores swoops,
deberá considerar los siguientes puntos importantes:
Primero, vuela tan cerca de tu carga alar óptima
como puedas. Segundo, escoge aquel velamen que pienses
tiene la mejor performance en su óptimo. Por último,
no pienses que debes reducir el tamaño para
lograr mayor performance de tu velamen. La carga alar óptima
para la mayoría de los paracaídas de
alta performance que hoy existen, es aún muy
exigente para el paracaidista promedio. Tomate el tiempo
necesario para comprender todo lo que puedas acerca
de aerodinámica básica y del paracaídas
que vuelas.
El conocimiento es poder y el poder es performance.
Texto
original e imágenes de Jim Slaton – Agosto
2001
ParaProTour@excite.com
Fotos de Karine Le Blond
Traducción al castellano de Alex Hoter – Junio
2003
www.fly4fun.com.ar
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