Freefly: El arte del Vuelo Vertical...

Si admitimos que volar es en sí una actividad placentera, entonces la sensación que nos provoca dominar el vuelo humano es simplemente indescriptible; y dentro de las distintas diciplinas asociadas al paracaidismo, el Vuelo Vertical (o Freefly) es la que por excelencia maximiza las posibilidades de vuelo humano, mientras ofrece la posibilidad de volar por el placer mismo de hacerlo, poniendo como único objetivo en cada salto, disfrutar del vuelo y de la creatividad.

¿Qué es el freefly?

 

Otto en headdown
Foto: Alex Hoter

El freefly es una diciplina relativamente nueva dentro del paracaidismo. A diferencia del trabajo relativo tradicional, en la que los paracaidistas en caída libre adoptan una posición conocida como ECT (estable cara a tierra) o “de panza” y se mueven en un plano tratando de formar figuras diagramadas en dos dimensiones, en el freefly el vuelo se realiza en cualquier posición –aunque predominan las posiciones verticales: De Cabeza, Parado o Sentado- y los deportistas salen de las limitaciones del plano para pasar a moverse un espacio tridimensional que brinda al vuelo capacidades asombrosas de creatividad y reacción.

En las posiciones verticales del freefly, la superficie expuesta al aire por el paracaidista durante la caída libre, es mucho menor que aquella del vuelo tradicional, lo cual provoca un aumento en la tasa de descenso que pasa de los 160 Km/h tradicionales a velocidades que superan los 250 Km/h. Este aumento en la velocidad de caída libre provoca que cualquier

movimiento corporal, por mínimo que sea, encuentre una respuesta inmediata en las características del vuelo, el cual adquiere un mayor rango de velocidades, más reacción, mayor aceleración, en definitiva, mayor maniobrabilidad con menos energía.

Para experimentar este gran cambio en la forma de volar probá lo siguiente: cuando vayas en un auto por la ruta, sacá la mano por la ventana presentando la palma al flujo de aire. Si rotás la mano hacia la derecha o izquierda, vas a notar como el aire la empuja suavemente hacia ese lado (la mano deflecta el aire y, por acción y reacción, este la empuja en dirección contraria). Así funciona la posición tradicional.

Ahora hace lo mismo, pero presentando la punta de tus dedos al flujo del aire. Apenas muevas un poco la mano, vas a notar como el aire la empuja, pero esta vez mucho mas violentamente. Eso es lo que pasa en caída libre con las posiciones del freefly.

Con todas estas nuevas capacidades en el vuelo, el paracaidista vuela en relación a otros, ahora, adoptando cualquier posición o actitud, con un plan previo o dando rienda suelta a la creatividad y expresión corporal, eligiendo hacia dónde quiere ir y cómo, con un vuelo dócil, con movimientos fluídos y marcados o agresivo, rápido y preciso.


Las Posiciones

A diferencia de las disciplinas tradicionales, no existen posiciones de vuelo rígidas o preestablecidas en el freefly. Sin embargo, durante ya algunos años se han trabajado en algunas que forman la base de este tipo de vuelo y que han demostrado ser eficientes, maleables y permitir una amplia gama de movimientos. Estas posiciones se conocen por sus nombres en inglés: Standfly (Parado), Sitfly (sentado), Backfly (de espaldas) y HeadDwon (vuelo cabeza abajo, una de las posiciones de mayor dificultad, pero sin lugar a dudas la más eficiente)

Las nuevas posiciones, las nuevas velocidades y los nuevos rangos de descenso introducen a su vez, nuevos riesgos. Las posibilidades y consecuencias de una colisión en caída libre son mayores y es necesario minimizar estas chances. Para ello, es fundamental utilizar el equipo tecnológicamente adecuado, y lograr el grado de concentración necesario que nos permitirá reaccionar de manera adecuada en cada instancia del vuelo. Tapas de seguridad, arnés adecuado, altímetro audible, disparador automático, casco y lentes adecuados pasan a ser imprescindibles en esta diciplina. Por la parte humana, la relajación, una buena respiración y uns sonrisa permanente en el rostro son indispensables.


Las Competencias

A pesar de que la actividad en general se redujo durante el último año por temas de índole económico, el nivel del freefly en Argentina es realmente bueno. Los campeonatos de vuelo vertical constituyen un desafío para cualquier deportista. Cada equipo de freefly, cuenta con tres integrantes: dos ejecutantes y un camarógrafo. Durante cinco saltos a 4000 mts, los ejecutantes realizan su coreografía, mientras son filmados por el cámara durante los cincuenta segundos de caída libre de cada salto. Excepto por el primer salto -en el cual las maniobras a realizar están preestablecidas- durante el resto de la competencia, la libertad de vuelo es absoluta. Cada equipo crea sus propias rutinas y el cielo se transforma en el escenario donde la creatividad y el vuelo humano se fusionan en un espectáculo único en el que deporte y arte se funden en armonía. Finalizada la última ronda, un jurado en tierra evalúa cada salto a partir del video, teniendo en cuenta no sólo la creatividad, dificultad, armonía y precisión en las rutinas de los ejecutantes, sino también el trabajo del camarógrafo, quien se transforma en parte fundamental del equipo.


Por: Octavio Duré
Invalorable Colaboración (sin saberlo) de: R-Cubo Freefly Team (Andrés Milani, Maximiliano Cáceres, Alberto Soliño).

 

 
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