movimiento
corporal, por mínimo que sea,
encuentre una respuesta inmediata en las características
del vuelo, el cual adquiere un mayor rango de velocidades,
más reacción, mayor aceleración,
en definitiva, mayor maniobrabilidad con menos energía.
Para
experimentar este gran cambio en la forma de volar probá
lo siguiente: cuando vayas en un auto por la ruta, sacá
la mano por la ventana presentando la palma al flujo
de aire. Si rotás la mano hacia la derecha o
izquierda, vas a notar como el aire la empuja suavemente
hacia ese lado (la mano deflecta el aire y, por acción
y reacción, este la empuja en dirección
contraria). Así funciona la posición tradicional.
Ahora
hace lo mismo, pero presentando la punta de tus dedos
al flujo del aire. Apenas muevas un poco la mano, vas
a notar como el aire la empuja, pero esta vez mucho
mas violentamente. Eso es lo que pasa en caída
libre con las posiciones del freefly.
Con
todas estas nuevas capacidades en el vuelo, el paracaidista
vuela en relación a otros, ahora, adoptando cualquier
posición o actitud, con un plan previo o dando
rienda suelta a la creatividad y expresión corporal,
eligiendo hacia dónde quiere ir y cómo,
con un vuelo dócil, con movimientos fluídos
y marcados o agresivo, rápido y preciso.
Las Posiciones
A diferencia
de las disciplinas tradicionales, no existen posiciones
de vuelo rígidas o preestablecidas en el freefly.
Sin embargo, durante ya algunos años se han trabajado
en algunas que forman la base de este tipo de vuelo
y que han demostrado ser eficientes, maleables y permitir
una amplia gama de movimientos. Estas posiciones se
conocen por sus nombres en inglés: Standfly (Parado),
Sitfly (sentado), Backfly (de espaldas) y HeadDwon (vuelo
cabeza abajo, una de las posiciones de mayor dificultad,
pero sin lugar a dudas la más eficiente)
Las
nuevas posiciones, las nuevas velocidades y los nuevos
rangos de descenso introducen a su vez, nuevos riesgos.
Las posibilidades y consecuencias de una colisión
en caída libre son mayores y es necesario minimizar
estas chances. Para ello, es fundamental utilizar el
equipo tecnológicamente adecuado, y lograr el
grado de concentración necesario que nos permitirá
reaccionar de manera adecuada en cada instancia del
vuelo. Tapas de seguridad, arnés adecuado, altímetro
audible, disparador automático, casco y lentes
adecuados pasan a ser imprescindibles en esta diciplina.
Por la parte humana, la relajación, una buena
respiración y uns sonrisa permanente en el rostro
son indispensables.
Las Competencias
A pesar
de que la actividad en general se redujo durante el
último año por temas de índole
económico, el nivel del freefly en Argentina
es realmente bueno. Los campeonatos de vuelo vertical
constituyen un desafío para cualquier deportista.
Cada equipo de freefly, cuenta con tres integrantes:
dos ejecutantes y un camarógrafo. Durante cinco
saltos a 4000 mts, los ejecutantes realizan su coreografía,
mientras son filmados por el cámara durante los
cincuenta segundos de caída libre de cada salto.
Excepto por el primer salto -en el cual las maniobras
a realizar están preestablecidas- durante el
resto de la competencia, la libertad de vuelo es absoluta.
Cada equipo crea sus propias rutinas y el cielo se transforma
en el escenario donde la creatividad y el vuelo humano
se fusionan en un espectáculo único en
el que deporte y arte se funden en armonía. Finalizada
la última ronda, un jurado en tierra evalúa
cada salto a partir del video, teniendo en cuenta no
sólo la creatividad, dificultad, armonía
y precisión en las rutinas de los ejecutantes,
sino también el trabajo del camarógrafo,
quien se transforma en parte fundamental del equipo.
Por: Octavio Duré
Invalorable Colaboración (sin saberlo) de: R-Cubo
Freefly Team (Andrés Milani, Maximiliano Cáceres,
Alberto Soliño).
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